sábado, 30 de agosto de 2008

Sexo I

Veo mi cuerpo, me deleito con el, lo visualizo, me detengo en mis ojos, la comisura de mis labios, la textura de mi piel, cada curvatura desde mi rostro hasta las caderas y no puedo evitarlo pero quiero volver a sentirme tuya...






¿Me precipito?


Es que quiero caer, y hundirme dentro de ti... me rozas el cabello, me deseas, me haces sucumbir ante ti; me enloqueces... tenerte es sólo el primer paso para dejar caer mi atuendo, deleitas tu mirada con mi piel, afloras mi femineidad al punto de tomar tus manos y deslizarlas al sur de mi ser, a calmar tanta fogosidad. Dejas tus huellas en mi piel, me haces delirar con cada uno de tus recorridos, de tus besos, de tu respiración, de la confusión que me produce no entender cuales de mis latidos son más fuertes... los de mi corazón o los de mi sexo...


Un escocés gobierna mis suspiros. ¿Me invitas uno más? Es el que me falta para sucumbir ante ti, para amarte en cuerpo y que por fin tú me ames cada rincón del ser. Para gemir con cada beso, cada caricia, que las mismas tengan la intensidad de la pasión que te desato, del deseo que sientes por mí. Ámame y después olvidate de mí.







Regálame ésta noche y al amanecer prometo no recordarte, prometo no amarte, no desearte, no... sentirte. (aunque ya de por si -te ame-)

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