miércoles, 8 de octubre de 2008

Tuya, simplemente tuya


Quisiera jamás no perder la magia de amarte; que pueda recordar en el momento de hastío nuestro primer beso, cuando te conocí y algunas de tus frases aduladoras, ésas que me flechaban. Al menor atisbo de aburrimiento o tal vez de ira pueda tener en mente uno de tus chistes o una de tus ocurrencias. Que en ese instante tu olor llegue a mis sentidos y pueda recordar todo lo que nos unió alguna vez. Que permanezca en mi ese espíritu de complacerte, de mimarte y de tener esa creatividad que te satisface. Y que al pasar de los días, los meses pueda decir con más certeza que amarte... me es inevitable.

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