domingo, 16 de agosto de 2009

Por amor se hacen grandes sacrificios

A lo largo de la vida no escogemos las oportunidades que se nos presentan, unas son vacías sin ofrecernos nada, y otras están tan colmadas que al final no nos complementan. Hoy vivimos y sencillamente mañana morimos, ese hoy del que hablo es una historia que comenzó un día y ni siquiera me di cuenta en que momento inició en mi corazón. Al pensar en ella se veía como algo que iba a ser perfecto, sin embargo, con sus limitaciones....









¿Y por qué no? Estaba dispuesta a aceptarlo pero, cada día aparecían ante mi señales -por darles ese nombre-, que me indicaban que algo no estaba bien. Que estaba caminando sobre hielo y con cada pisada que daba no lograba derretirlo; por más que el calor de mis pies derretía mi hielo, no podía ayudarte a derretir el tuyo...











Pero sin más y más, una nube negra se pozó sobre mi, demostrándome que quizá tú no seas ese amor perfecto porque dentro de ti escondes muchas cosas, de las cuales muchas de ellas sabes que me pueden hacer daño. No sé si creas en la sinceridad verdadera pero, yo creo en ella y sé que no estaré condenada por mentirte, aunque quizá tu sí lo estés.











Sé que no soy la chica perfecta y quizá tampoco cumpliré con tu prototipo de mujer pero, por alguna razón me escogiste y creo que no es para sufrir por un amor ciego, ése que tú crees sentir por mi y que es cuestionable. Te preguntarás: ¿A qué viene todo esto? ¿Por qué me dirás tantas cosas que me pueden herir? ...








Y a ello respondo: las acciones llegan a herir más que las palabras. Sin embargo, las palabras hablan por sí solas y hay algo cierto en ellas: se las lleva el viento y lo que queda son los hechos.











¿Sabes? Al principio de todo esto debo confesar que no sabía lo que había dentro de mi, sin embargo; hay cosas inexplicables en la vida y una de ellas es que de verdad me enamoré de ti. ¿Y por qué no? Me interesas aún.











Pero yo no puedo vivir con la idea de saber que hay una historia en tu vida mucho antes que yo, que aún no has finalizado y a mi parecer es preferible que te examines antes, porque como dije anteriormente el hoy es nuestra historia, y mañana -si seguimos así- moriremos por lo que nunca fue.











Cuando me refiero a lo que nunca fue, lo resumo en esta frase: el amor se vive al máximo o sencillamente no se vive. Siento que yo voy a un ritmo diferente al tuyo y que por alguna razón que aún no entiendo tú no te has dado cuenta que yo te quiero en grandes cantidades y no quiero ser egoísta. Tomé la decisión de no cortarte las alas con las que un día aprendiste a volar, eres libre para hacer de frente a la vida lo que quieres, sin sentir que hay un yo que te cuestiona. Todos merecemos -incluyéndote- ser felices al lado de la persona que queremos y quizás en este momento tú felicidad no soy yo. No deseo que el día de mañana me reclames que eres infeliz porque nunca te hice ver lo que en realidad tú sientes. Quizás digas: que las cosas no deberían ser así pero, tú sabes que tengo la razón y que no se necesita mencionar nombres para que entiendas a que me refiero.














Recuerda y piensa que lo que yo siento por ti es tan grande que no permitiré que se convierta en algo feo, en rencor o en odio, todo lo contrario déjame agradecerte porque aprendí cosas de ti que ninguna otra persona me enseñó, y es: que cada minuto, cada segundo respiramos para que otro viva.











La niña que aún cree en ese niño



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