viernes, 14 de agosto de 2009

Mr. Vegas, en su honor.

Durante un largo tiempo solía pasar los días mirando el oscuro laberinto de mis emociones... Los pasillos dejaron de ser paredes rasgadas y en tono sepia, las maticé de blanco, un blanco puro y brillante, porque sinceramente, le temo a la oscuridad y ya el tono anterior no me dejaba movilizarme a través del corredor...












Paseaba de prisa y con pasos cortos porque no habían imágenes, fotografías, alguna pintura que me recordara un nombre o tal vez un rostro... Todo estaba vacío, los días se pasaban largos y me lo consumía en pasear hasta el último rincón.








Hasta que un día me asomé a la única ventana que le dejé a mi sien, estaba sucia y empañada, la limpié sin mayor decisión y fue cuando te vi...








Si, te vi y volvieron a dibujarse en mi sien las paredes tono sepia y empecé a ver imágenes con las que en un principio no podía luchar, sin embargo, cual niño viste a esta niña en cautiverio y me diste la mano, dijiste: "salgamos de aquí" y apesar de que no podía con mi sien, mi cuerpo empezó a caminar a tu lado y con él mi mente, todas esas fotografías se fueron desvaneciendo, no estoy tan segura a que ritmo sucedió aquello y, contra todo pronóstico la niña fue queriendo a ese niño, que le presento su mundo con aciertos y desaciertos, ella sintió miedo, tembló y rogó antes de contar su vida, porque si bien no se sentía frustrada tampoco se sentía orgullosa, le contó a ese niño de todas las cosas que tomó la decisión de vivir con el susto de ser rechazada o de que el niño se alejara....








Pasaron los días, muchos días, pasaron situaciones, muchas situaciones y la niña dejó atrás cada una de las cosas a las que le había dado valor sentimental porque creiá en este niño y sabía que si le continuaba dando peso a esas personas, eso impediría que ella desarrollara los más puros y genuinos sentimientos hacia él, confiando en ello y dejando atrás sin esperarlos en un presente, ni mucho menos en un futuro a los que habían despertado algo en ella, la niña confió y le entregó su alma al niño, le entregó su sien, y su corazón. Este niño empezó a compensarla y superar expectativas, es allí cuando la niña quiso ser rosa y jamás lastimarlo con alguna de sus espinas...











Tómame de la mano amor, hazme volar con el calor de tu abrazo, soñar con el fulgor de tu mirada y vibrar con la pasión de tu sonrisa... El alma me pide vivirte a plenitud, mimarte, cuidarte, consentirte, ven acá y enamórame más y más de ti...








Atte.

La niña que cree en ese niño

3 comentarios:

Anónimo dijo...

de verdad queme hace muy feliz saber que eres feliz.. y que has empezado a creer en cosas bonitas otra vez... te deseo lo mejor y siempre te querre un mundo...aunque quieras eliminarme de tu mente... tu jamas saldras de la mia..
DL

Anónimo dijo...

De verdad gracias por sentir todo ese amor por mí. Te agradezco porque significas para mí un refugio permanente dentro del cual me siento pleno. Te amo mi vida hermosa

La niña que cree en su niño dijo...

"La niña confió y le entregó su alma al niño, le entregó su sien, y su corazón."


Y si pudiera entregarte algo más sólo pídelo, tienes de mi (((todo))).



Te amo tanto como un escritor ama su pluma, tanto como la noche ama el día, tanto que no sé donde me cabe tanto amor.


Atte.


La niña que cree en ese niño