lunes, 8 de noviembre de 2010

Parálisis


Me arrepiento.
Esas palabras abren heridas en mi ser,
pasan mi piel, mis músculos, mis huesos...

El miedo me paraliza, me aturde.
No pienso, no siento, me pierdo.

El miedo me ciega, me bloquea,
no fluyo, me quedo como el agua del río congelada por el invierno.
¡El miedo es el titiritero que no quiero que me vuelva a controlar!
¡Cuán alto puede llegar a ser el precio que pagas por esconderte detrás de excusas para no lanzarte en el vacío y poder llegar así a la cima de la montaña!

¿Quién soy? pregunto,
y el miedo me amordaza, me aturde mis cinco, seis, siete sentidos, y no soy nada.
¡NO y mil veces NO!
Me dejé atrapar por ti y que triste estar en una jaula que sólo yo arme.
¡Quiero salir! ¡Déjame salir! Por favor...

No me encierres tú también.


Lloro sin mi piel sentir mis lágrimas,
lloro sin saborear lo salado de mis gotas,
lloro sin ver el cristal resbalar por mis mejillas,
si, lloro, pero lloro por dentro...

Le pido perdón al Universo...
Pero no pasará, NO MÁS!

Ahora, al fin comprendo, al fin me veo...




1 comentario:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.