El maestro japonés Nan-in recibió a un profesor de filosofía.
Nan-in sirvió té, colmó la taza de su visitante y continuo vertiendo.
El profesor la contempló rebosar hasta que ya no pudo contenerse:
-- ¡Deténgase! ¡Esa taza está colmada, ya no entra más!
Nan-in dijo:
-- Como esta taza, estás colmado por tus propias opiniones y especulaciones. ¿Cómo te podría yo mostrar el zen si no vacías antes tu taza?
Osho
Un pájaro al viento
La sabiduría del Zen
Nan-in sirvió té, colmó la taza de su visitante y continuo vertiendo.
El profesor la contempló rebosar hasta que ya no pudo contenerse:
-- ¡Deténgase! ¡Esa taza está colmada, ya no entra más!
Nan-in dijo:
-- Como esta taza, estás colmado por tus propias opiniones y especulaciones. ¿Cómo te podría yo mostrar el zen si no vacías antes tu taza?
Osho
Un pájaro al viento
La sabiduría del Zen
Así que, no sólo vacio mi taza de mi, ¡la rompo! ¡la hago trizas!
Y así, soy.
D.C.
Y así, soy.
D.C.


1 comentario:
La primera lectura del libro que aún - después de tanto tiempo- no he podido terminar...
Apropiado su llamado aquí.
Atte.
Srta. Acoso.
Publicar un comentario