martes, 21 de julio de 2009

Tú querías

De la misma forma en que besarte me eleva al cielo... de ésa misma me sueltas al abismo sin paracaídas...





¿Calma, seguridad y protección?


Eso eras... Sin embargo, resultaste ser un perfecto domador de bestias...



Alguien fabuloso, cauteloso, sigiloso y hasta audaz, con maravillosas cualidades para hacer sentir mujer hasta a la fémina más frígida considerada en la historia. Yo, siendo impúdicamente franca desvestí mi espíritu, aguardé esta vez el atuendo físico y preferí ir dejando caer cada pétalo que me revestía... Te pedí ser tu rosa, la que jamás se valiera de sus espinas para herirte. Te di el papel de jardinero y cuando más te quería me cortaste de raíz.



Alguna vez me contaron: "Un perdedor no es quien llega de último sino aquél que se sienta, mira y nunca ha intentado correr".


Ya no estoy tan segura de querer correr por ti, de querer creer en ideales que sólo son fantasías, porque en la realidad es muy díficil ahogar las pasiones pasadas.


Me mareo, reprocho... Tus excusas teñidas de vaivén.


Hablo, callo, muero... No soy como una semilla que vuelve a florecer.










1 comentario:

Srta. Acoso dijo...

Después de todo no morí


Atte.

Srta. Acoso